Una oración que transforma

LUZ SIN SOMBRAS

Eres la luz, pero no una luz de sol que baña las criaturas en las orillas de la piel.
No eres la luz que deslumbra las miradas, ni con tu fulgor diluyes todo lo viviente.
Tú eres la luz que nos haces visibles desde dentro, amaneces cada día en el interior de los cuerpos por el oriente infinito de nuestro deseo, enciendes toda criatura y vuelves transparente el celemín que te encubre en nuestra noche.
Toda luz crea sombras, pero tú eres luz que las disipa.
¡Tantas criaturas beben ansiosas cada noche su ración de luces pasajeras en vasos seducidos!
Cuando yo las mire, ¿les brillará en mis ojos el reflejo amigo de tu luz, de su luz, que las habita
y desconocen?
(Benjamín G. Buelta, sj

 

Liturgia

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=6922

 No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. 

Tentaciones

Yo te pido: convierte en pan las piedras para acabar con el hambre de tantos.
Y tú me contestas: Te he dado el mundo para sembrar mi justicia.
Yo te tiento: Quiero que pruebes tu presencia, para vencer a los escépticos.
Y tú me respondes: Que hable de mí tu amor.
Yo te planteo: Quiero atesorar riquezas para construir tu Reino.
Y tú me dices: Estoy en tus manos desnudas.
Semillas de justicia, amor en las obras y manos vacías. He ahí tu camino.
No me dejes caer en la tentación de los atajos.
(José María R. Olaizola, sj)

Liturgia

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=6911