Solemnidad de la Inmaculada Concepción

Hágase en mí

En tiempos de bonanza y alegría, cuando estoy rebosante de vida, yo también digo: hágase en mí.
Cuando no veo claro el camino, y no me encuentro a mí mismo, oro e insisto:
hágase en mí.
Cuando me siento con ánimo y fuerzas y vivo con gozo en tu presencia, no olvido: hágase en mí.
Cuando todo se vuelve cuesta arriba, y nada en este mundo me motiva, tres palabras repito: hágase en mí.
Como María en cada momento yo también, Señor, te digo: hágase en mí.
(Fermín Negre)

 

Inmaculada Concepción

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Recorrer caminos nuevos

Bautiza mis sentidos

No amanezcas, Señor, que todavía mis ojos no aprendieron a verte en medio de la noche.
No me hables, Señor, que todavía mis oídos no logran escucharte en los ruidos de la vida.
No me abraces, Señor, que todavía mi cuerpo no percibe tu piel en los saludos y la brisa.
No me endulces, Señor, que todavía mi garganta no saborea tu ternura en medio de lo amargo.
No me perfumes, Señor, que todavía mi olfato no huele tu presencia en el olor de la miseria.
¡Bautiza mis sentidos con el lento discurrir de tu gracia encarnada fluyendo por mi cuerpo!
(Benjamín González Buelta, sj

Liturgia del domingo

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