En familia
Donde nos conocemos a fondo, y nos queremos como mejor sabemos.
Donde la casa es historia, hogar y memoria, y la puerta está abierta.
Donde se dicen las cosas más claras.
Donde tienes tu raíz y tu entraña, donde te quitas el maquillaje y te pones las zapatillas.
Pero también donde nos tenemos sin apresarnos, que habrá que volar del nido un día.
Donde no siempre pensamos igual, creemos de distintos modos, y soñamos sueños diferentes porque es la misma sangre pero varios corazones.
Donde a veces hay silencios difíciles, palabras pendientes, donde el amor es asimétrico, porque hay quien da todo y hay quien exige de más y agradece de menos.
En familia, en nuestra carne y nuestra vida, tan humana, quiso nacer todo un Dios.
(José María R. Olaizola, sj)
Liturgia del domingo
«La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.



