Siempre en camino
Eterno Señor y Creador de todas las cosas: seguiremos buscando fronteras, para superarlas con tu Palabra que tira muros, que ofrece puentes, que forja encuentros.
Nuestra casa, el mundo, nuestro más, tu reino. Pidiéndolo todo nos llamas de nuevo.
Prometes hacer de nosotros fuego. Así que arderemos, si Tú eres la lumbre de hogueras que pongan calor en el frío, fulgor en las brumas, de noche, sosiego.
Tras tu huella iremos, dejando olvidados los malos amores, intereses grises y quereres ciegos. Por bandera, un todo, por causa los pobres, por fe, tu evangelio.
Con los pies de barro y la vida en juego nos basta tu gracia para alzar el vuelo.
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«Había una boda en Galilea». Así comienza este relato en el que se nos dice algo inesperado y sorprendente. La primera intervención pública de Jesús, el Enviado de Dios, no tiene nada de religioso. No acontece en un lugar sagrado. Jesús inaugura su actividad profética «salvando» una fiesta de bodas que podía haber terminado muy mal.
Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es solo para personas religiosas y piadosas. Es también para quienes viven decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa. ¿Por qué? Porque Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría, y porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario.
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Jesús, Divino Maestro, que te presentaste a los hombres como Camino, Verdad y Vida. Tú infundiste en Francisco Blanco Nájera un ardiente deseo de identificarse contigo y lo hiciste apóstol infatigable de tu Evangelio.
Haz que, a ejemplo suyo, sepamos llevar la luz de tu verdad y el fuego de tu amor, a la inteligencia y al corazón de los pobres.
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Una nueva oportunidad
Viniste de donde nada bueno pudo salir. Para peor, te pusiste en el último lugar, insistiendo en reconocerte desde allí, celebrando un nuevo bautismo de conversión.
Dejaste que te tocara semejante mujer…Tan verdadero como humilde poco cuidaste de tu imagen,
que nunca tuviste en cuenta.
Saliste a abrazar para saciar al hambriento que vuelve sin reconocer el amor. Cada pequeño gesto es una nueva oportunidad que nos das, y que probablemente sigamos rechazando.
Los gallos seguirán cantando para desmontar nuestras trampas, para encontrarnos con nuestros fallos
en nuestras manos, para encontrarnos con nuestro pecado.
Nueva oportunidad en tu misericordiosa mirada. Así recuperados por vos, también recuperamos la comunidad.
Allá desde donde nada bueno podía salir, volvimos a encontrarnos.
(Marcos Alemán, sj)
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Lanzarse al camino, tras tus huellas, o tras una estrella.
Compartir las búsquedas. Pelear contra la costumbre convertida en cadena, contra la comodidad que invita a la apatía, contra el poder que quiere someter al amor.
Sortear las palabras tramposas, reconocer la verdad en esa forma tan Tuya de hacerte carne y sangre y lágrima y vida.
Asombrarse ante el misterio. Adorar lo pequeño, cantar lo sencillo.
Regalarse en canciones, versos o gestos. Eso es evangelio.
(José María R. Olaizola, sj)
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