Oct 09 2021

¡Ven y Sígueme!

JESÚS LE MIRA CON CARIÑO

 

Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: «Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, dale el dinero a los pobres… y luego ven y sígueme».

El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.

El hombre se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.

 

Domingo XXVIII T.O B

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Oct 02 2021

El amor se vive en la vida ordinaria y repetida de lo cotidiano…

Esto nuestro

Esto nuestro quiere ser más que una fiesta o una emoción; más que la ilusión de compartir instantes mágicos, memorias únicas, complicidades y afabilidad; más que los días de sol, más que canciones, que poemas, o proyectos de dos.

Esto nuestro quiere ser también rutina, y silencio; cansancio al final de la jornada, hogar y batalla; quiere ser amor a tiempo entero, distante o íntimo, locuaz o callado; quiere ser un nosotros abierto a un ellos, que son tantos, unidos por lazos de sangre, de compasión, de afecto.

Esto nuestro quiere ser la imagen humana del Dios de los encuentros.

(José María R. Olaizola, sj)

 

Domingo XXVII T.O B

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Sep 25 2021

«El que no está contra nosotros está a favor nuestro»

¿De carne o de piedra?

Arranca la mano de piedra, que aprieta con saña y apunta con odio, cocina maldades y pone cadenas.
Verás cómo crece la mano de carne que acuna y aquieta, que quita cerrojos, que escribe poemas.
Arranca la pierna de piedra que al pisar aplasta, que avanza sin norte, y, cerril, patea.
Verás cómo crece la pierna de carne, que baila ligera, que te lleva, lejos, donde Dios te llama, donde el hombre espera.
(José María R. Olaizola, sj

 

Domingo XXVI T.O B

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