Cambia Señor nuestra mirada

UNO DE TANTOS

Te doy gracias, Señor, porque soy como los demás, tan lleno de poder y debilidad, tan movido por anhelos y sepultado por miedos, tan dispuesto a lo más divino y a lo más rastrero.
Te doy gracias porque mi corazón late, unos días con fuego, con pobre rescoldo otras veces; porque miro en el espejo de dentro y descubro cicatrices sanadas por ti, y heridas que aún supuran.
Por los errores, que atemperan la tentación de erigirme en juez de veredictos ajenos.
Por los aciertos, escuela de posibilidades.
Por la ternura y el amor, que a veces doy y siempre pido.
Por saberme tan de barro y tan de Ti.
(José María R. Olaizola, sj)

[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» style=»flat» background=»#ef342d» size=»4″]Continuar leyendo[/su_button]

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5769

Ilumina nuestra fe

Orar es perderse en un silencio habitado.
Es escuchar, anhelando la voz amiga.
Es confiar, más allá de la eficacia y el método.
Es pelear contra los propios demonios.
Orar es jugarse la vida a una promesa. Es hacer silencio para que se llene de música. Es confiar en lo prometido más allá de las evidencias.
Es jugarse el tiempo sin comodín ni garantías.
Orar es mirarse a un espejo distinto. Es amar una caricia intangible. Es hacerse niño en los anhelos y volcar lo frágil en un concierto sin música.
Orar es bailar con la niebla. Es darle libertad a Dios, para cantar o callar, para llamar o esperar.
Orar es recordar de otro modo.
(José María Rodríguez Olaizola, sj)

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5765

Agradecer siempre

Gratitud

«Gratitud, siento de pronto una fuerte gratitud… Dios mío, tómame de tu mano, te acompaño sin resistirme. No rehuiré nada de lo que me llegue en la vida, lo asimilaré con todas mis fuerzas, pero dame de vez en cuando un breve instante de tranquilidad… Me gusta estar protegida por el calor y la seguridad, pero tampoco me rebelaré si entro en el frío, siempre y cuando sea de tu mano. Iré a todas partes de tu mano y quiero procurar no tener miedo. Intentaré irradiar algo del amor, del verdadero amor humano que hay en mí, en cualquier parte que esté…
Prometo que viviré al máximo esta vida y que seguiré adelante. A veces pienso que mi vida empieza ahora mismo».

(Etty Hillesum)

[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» style=»flat» background=»#ef342d» size=»4″]Continuar leyendo[/su_button]

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5760

Renueva nuestras vidas

En lo pequeño

Es en lo pequeño donde se gestan las grandes historias.
En la desnudez vulnerable, en el hambre de evangelio, en la caricia tímida,
en la palabra discreta, en la revolución silenciosa. Así es tu amor.
Un grano de mostaza que ya anuncia un árbol.
Levadura invisible que entreteje, en lo profundo, una justicia inmortal que ha de alzarse al calor del fuego que es tu anuncio. Es en lo pequeño, sí,
donde cabe tu verdad. Magníficat recitado por una muchacha pobre.
Letras en la arena que solo el pecador entiende.
Perfume guardado para la fiesta especial. Amistad de un leproso que regresa a dar las gracias. Campesino que ayuda a cargar la cruz. Cabellos que secan lágrimas de agotamiento y culpa. Humano temor que pide: ‘Velad conmigo’. Así, en lo pequeño, explota el Reino. Y otra vez sin enterarnos.

[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» style=»flat» background=»#ef342d» size=»4″]Continuar leyendo[/su_button]

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5750

No ignorar al que sufre

El sueño del rico epulón

Una noche un rico, mientras dormía, tuvo un sueño. Se encontraba en un lugar oscuro, lleno de gritos, lágrimas y ausencia de felicidad. De pronto, miró hacia arriba y reconoció la silueta de un pobre mendigo que saltaba de felicidad y alegría, y todos los que estaban con él tenían una sonrisa eterna en sus rostros. El rico empezó a gritar pidiéndole ayuda, pero la distancia era tan grande que no podía llegar su voz a los oídos del pobre. Sudando, se despertó repentinamente de la pesadilla… y se quedó pensando en lo que había soñado. De repente recordó que a su puerta siempre dormía un pobre hombre con hambre y lleno de heridas. Se dijo que se parecía mucho al que había visto en sueños. Se acercó al portal de su casa. Le invitó a entrar y le preguntó por su nombre. Llamó al médico para que lo curara y le dijo a la sirvienta que le preparara una buena comida. Después de una semana, ya casi recuperado, le invitó a quedarse con él en su mansión como personal de mantenimiento de la casa y el jardín. El rico descubrió entonces que la alegría comenzaba a sonreír en su corazón y que había llegado a través de la misericordia y la compasión. Desde entonces, el rico se hizo cada vez más pobre porque comenzó a compartir y promover la justicia, pero su corazón se había convertido en el más rico y entrañable del mundo porque ya vivía feliz haciendo felices a los demás.
(Fermín Negre)

[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» style=»flat» background=»#ef342d» size=»4″]Continuar leyendo[/su_button]

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5743