Una oración que transforma

LUZ SIN SOMBRAS

Eres la luz, pero no una luz de sol que baña las criaturas en las orillas de la piel.
No eres la luz que deslumbra las miradas, ni con tu fulgor diluyes todo lo viviente.
Tú eres la luz que nos haces visibles desde dentro, amaneces cada día en el interior de los cuerpos por el oriente infinito de nuestro deseo, enciendes toda criatura y vuelves transparente el celemín que te encubre en nuestra noche.
Toda luz crea sombras, pero tú eres luz que las disipa.
¡Tantas criaturas beben ansiosas cada noche su ración de luces pasajeras en vasos seducidos!
Cuando yo las mire, ¿les brillará en mis ojos el reflejo amigo de tu luz, de su luz, que las habita
y desconocen?
(Benjamín G. Buelta, sj

 

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 No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. 

Tentaciones

Yo te pido: convierte en pan las piedras para acabar con el hambre de tantos.
Y tú me contestas: Te he dado el mundo para sembrar mi justicia.
Yo te tiento: Quiero que pruebes tu presencia, para vencer a los escépticos.
Y tú me respondes: Que hable de mí tu amor.
Yo te planteo: Quiero atesorar riquezas para construir tu Reino.
Y tú me dices: Estoy en tus manos desnudas.
Semillas de justicia, amor en las obras y manos vacías. He ahí tu camino.
No me dejes caer en la tentación de los atajos.
(José María R. Olaizola, sj)

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Cree en la Buena Noticia

El Evangelio de hoy nos marca tres caminos cuaresmales: el ayuno, la oración, la limosna. Hay que dejar la rutina de nuestros ayunos. Si ayuno es para poder dar más y mejor. Recuento mis adicciones al consumismo loco, a la bebida, al juego, al internet; buen campo para el ayuno. La oración en Cuaresma es más intensa. Las páginas litúrgicas son particularmente ricas y sugerentes durante este tiempo fuerte. También la religiosidad popular tiene cabida con sus vía crucis, procesiones, misereres y peregrinaciones. La limosna queda actualizada. Propongo cosas como estas: hacerse voluntario en Cáritas, Proclade, etc; negarse a comprar productos que sean fruto de una explotación, no digamos si es infantil; algún día de cada semana de Cuaresma privarme de algo programado para dar a una persona o institución; hacer revisión comprometida de los gastos superfluos. Así, lo que comienza en cenizas desembocará en el agua de vida. Al fondo, siempre la Pascua.

 

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Bendecid a los que os maldicen…

Yo solo, ¿Qué puedo ser?

Un día escogí ser reflejo sin sol, agua sin fuente, voz sin garganta y me perdí en mí.
Tú me guardaste, sol en tus ojos, agua en tus manos, voz en tu oído y me encontré en ti.
Desde entonces, tú me iluminas, tú me fecundas, tú me pronuncias y te encuentro en mí.
Yo solo, ¿Qué puedo ser?

El Papa Francisco ha escrito:

«… Me duele tanto comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aun entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? (Evangelii Gaudium 100)

 

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» Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra»

Ama a tus enemigos

Ama a tus enemigos. Haz el bien a quien a te ataca, y bendice a quien te critica y habla mal de ti. Reza por esos que te difaman en público. Si alguien te da una bofetada, no le respondas con violencia, pon la otra mejilla. Si alguien te quita lo que es tuyo, entrégale algo más. Al que te pide, dale, y al que tome prestado, no se lo reclames. Al final, se trata de tratar a otros como esperarías que te traten a ti. Si amas a quien te ama, ¿Qué hay de especial en eso? Cualquiera, hasta la persona más pecadora, puede corresponder al amor. Si te portas bien porque se han portado bien contigo, bien está, pero ¿es especial?
Yo te digo: encuentra un modo de amar a tus enemigos, haz el bien y presta sin esperar nada a cambio. Tu recompensa será grande, ya verás qué plenitud, mostrando con tu vida el rostro del Padre, que es bueno y compasivo. No juzgues y no te juzgarán. No condenes y no te condenarán. Perdona y se te perdonará. Da y recibirás. Mucho más de lo que imaginas. Con la medida con que tú midas se te medirá.



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