«Alégrate… el Señor está contigo»

Bendecir

Bendecir es hablar en verdad, es mostrar posibilidades, es desvelar la grandeza oculta en lo sencillo, es reconocer semillas de divinidad que llevamos sembradas en la entraña, y comprender que las palabras a menudo traen el eco de Su voz. Solo hay que aprender a escuchar. Bendecir es quitarse la venda; de los ojos, para ver que la realidad estaba habitada por el Espíritu, y comprender que estamos llenos; de gracia.
Es hacer de la vida un campo de juego y no de batalla.
Es llamar al otro por el nombre que Dios mismo le dio.
(José María R. Olaizola, sj)

 

4ª Semana de Adviento

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=6812

Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos

Alégrate, pero no con el júbilo engañoso de un estallido de luz fugaz ni con el entusiasmo festivo del instante del triunfo.
No con la risa fácil de una comodidad sin camino, ni con una exaltación instantánea, gestada entre la evasión y el estímulo. Alégrate, sí, pero no con el egoísmo indiferente del ande yo caliente, ni con la alegría vencedora que necesita tristezas ajenas para existir. Hay otra manera de celebrar el amor, la vida, la fe y el encuentro.
Se cocina al fuego lento de la experiencia y la sabiduría.
Lleva como ingredientes la fe, las búsquedas y el tiempo.
No ha de faltar en ella la mezcla de días radiantes y días grises.
Alégrate con ese gozo que nace en el manantial más profundo, allá donde brotan nuestros anhelos que han de atravesar la historia para desembocar en su abrazo eterno.
(José María R. Olaizola, sj)

 

3ª Semana de Adviento

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=6807