«Si amáis a los que os aman, ¿Qué premio tendréis?»

  1. OJO POR OJO

Ojo por ojo, diente por diente, golpe por golpe, insulto por insulto, ofensa por ofensa, ultraje por ultraje, decepción por decepción.
Así se va llenando la memoria y el equipaje de agravios, de rencor, de deudas.
Mejor ofrecer, contra el puño cerrado, una mano abierta.
Ante el insulto, silencio o, aún más, palabra de perdón.
Mejor no subirse al tren del odio.
Mejor bajarse de la espiral de la venganza.
Mejor caminar por la senda de la concordia.
Amar a amigos y enemigos, a la manera de Dios.
(José María R. Olaizola sj)

Liturgia del domingo

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Si yo fuera limpio de corazón…

Si yo fuera limpio de corazón descubriría:
Que todos somos obra de Dios, llevamos algo de bueno en el corazón.
Que todos valemos la pena, y nos queda algo de la imagen de Dios.
Que a todos hay que darles otra oportunidad.
Que todos somos dignos de amor, justicia, libertad, perdón.
Que todos somos dignos de compasión, respeto y de muchos derechos.
Que todas las criaturas son mis hermanas.
Que la creación es obra maravillosa de Dios.
Que no hay razón para levantar barreras, cerrar fronteras.
Que no hay razón para ninguna clase de discriminación.
Que no hay razón para el fanatismo y para no dialogar con alguien.
Que no hay razón para maldecir, juzgar y condenar a nadie.
Que no hay razón para matar, ni para el racismo.
Que todos los ancianos tienen un caudal de sabiduría, y los jóvenes, de ideales.
Que los adolescentes tienen un caudal de planes, y los niños, de amor.
Que las mujeres tienen un caudal de fortaleza, y los enfermos, de paciencia.
Que los pobres tienen un caudal de riqueza, y los discapacitados, de capacidades.
Que hay razón para tender puentes, dar a todos la paz, trabajar por la paz,
amar y defender la creación.
Que hay razón para ser hermanos y seguir siendo amigos.
Que hay razón para sonreír a todos.
Que hay razón para dar a todos los buenos días, dar a todos la mano,
intentar de nuevo hacerlo todo mejor.
Que hay razón para seguir viviendo, para vivir en comunidad.
Que hay razón para prestar un oído a lo que dicen los demás.
Que hay razón para servir, amar, sufrir.
Que hay razón para muchas cosas más.

 

Liturgia del domingo

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