Siguiéndole a Él, no hay desvío posible

Siempre en camino

Eterno Señor, y Creador de todas las cosas: seguiremos buscando fronteras, para superarlas con tu Palabra
que tira muros, que ofrece puentes, que forja encuentros.
Nuestra casa, el mundo, nuestro más, tu reino. Pidiéndolo todo nos llamas de nuevo. Prometes hacer de nosotros fuego.
Así que arderemos, si Tú eres la lumbre de hogueras que pongan calor en el frío, fulgor en las brumas, de noche, sosiego.
Tras tu huella iremos, dejando olvidados los malos amores, intereses grises y quereres ciegos.
Por bandera, un todo, por causa los pobres, por fe, tu evangelio.
Con los pies de barro y la vida en juego nos basta tu gracia para alzar el vuelo.

(José María R. Olaizola, sj)

 

Liturgia del domingo

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Fiesta del Buen Pastor

Tú eres mi pastor

Tú eres mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me haces recostar; me conduces hacia fuentes tranquilas y reparas mis fuerzas; me guías por senderos de justicia como pide tu nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo: tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan. Tu bondad y lealtad me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré en tu casa, Señor, por días sin término.

 

Liturgia del domingo

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«No ardían nuestros corazones…»

Emaús

Emaús sigue atrayéndonos hoy. Para rumiar derrotas, para evitar riesgos, para acomodar la vida y domesticar el evangelio.
Volvemos, cabizbajos, pensando que no es posible el amor, que no hay sitio para el perdón, que al final vence el odio.
Otras lógicas imperan, otros señores parecen imponerse.
Señor, ¿por qué nos prometiste tanto que no se ha cumplido? parecemos decir con nuestra vida.
Y tú, peregrino discreto, sigues saliendo al encuentro, en una homilía que enciende el corazón.
En un rato de oración que prende fuego dentro, en el rostro de un hermano crucificado que pide respuesta, en una canción que trae el eco de tu música.
Y entonces, como aquellos caminantes, te reconocemos. Y sabemos que es verdad.
Y regresamos a Jerusalén, que es la vida de cada uno, para contarlo, para contarte

 

Liturgia del domingo

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