Mar 28 2019

Vuelvo a casa


Hijo pródigo

Desde lejos, aterido, abrumado, nostálgico, culpable.
Incapaz de mirarte, avergonzado por los renglones torcidos de mi historia.
Indeciso. Atrapado tras el muro que yo mismo he levantado.
Curvado sobre mí, cada vez más solo, más triste, más roto.

Vuelve a casa”. “Vuelve conmigo”. “Vuelve pronto”. “Vuelve ahora.”

Tu canción se clava, como flecha en mi entraña.
No hiere. No mata. Es el amor salvando abismos para salvar personas.
Padre, he pecado contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo…

Calla, y abrázame. Hijo mío”.

Desde cerca, reconciliado, todo empieza de nuevo.

(José María R. Olaizola, sj)

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Mar 22 2019

Antes que sea tarde

Lo más importante

Lo más importante no es que yo te busque, sino que tú me buscas en todos los caminos [Gen 3, 9].

Que yo te llame por tu nombre, sino que tú tienes el mío tatuado en la palma de tus manos [Is 49, 16].

Que yo te grite cuando no tengo ni palabra, sino que tú gimes en mí con tu grito [Rom 8, 26].

Que yo tenga proyectos para ti, sino que tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro [Mc 1, 17].

Que yo te comprenda, sino que tú me comprendes en mi último secreto [1Cor 13, 12].

Que yo hable de ti con sabiduría, sino que tú vives en mí y te expresas a tu manera [2Cor 4, 10].

Que yo te guarde en mi caja de seguridad, sino que yo soy una esponja en el fondo de tu océano [EE 335].

Que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas [1Jn 13, 1].

Que yo trate de animarme, de planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos [Jer 20, 9].

Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte… si tú no me buscas, llamas y amas primero? El silencio agradecido es mi última palabra. Y mi mejor manera de encontrarte.
(Benjamín G. Buelta, sj)

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Mar 17 2019

Cerca de ti, Señor

Transfiguración

Debajo de la piel, muy dentro, en lo profundo, arde un fuego poderoso.
La fuerza de un Dios late, discreta, en el pozo de los anhelos y los sueños.
A veces asoma, y es palabra humilde, caricia, gesto de amor, mirada humana, alegre bullicio, silencio reconciliado.

Brillan más los ojos, un fulgor distinto colorea el rostro, se entonan
melodías vivaces, ese canturreo crece, contagia a muchos, y por un instante de comunión nace un clamor de júbilo.

Se está bien aquí. Menos uno, y más nosotros.

Luego se impone la vida con sus rutinas. Pero sabemos que debajo de la piel, muy dentro, en lo profundo,late Dios.

(José María R. Olaizola, SJ)

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Mar 09 2019

Lucidez y Fidelidad

Confiar

Cambió por pan las piedras, con un chasquido de dedos, y sedujo a los hambrientos.
Saltó de lo alto del templo, aterrizó sin daño, el espectáculo cautivó a todos.
Adoró al poder, y fue rey  de haciendas, de fronteras, de recursos, de cuerpos, pero no de corazones. 
Nadie recuerda su nombre. Tentación eterna,  universal, humana, que a todos se nos presenta alguna vez en la vida.
Dar pan ajeno, seducir sin entregarse, dominar sin amar.
Y ahí sigue tu respuesta. Hacerse pan, debilidad, servicio.
No olvidaremos tu nombre, Jesús.
(José María R. Olaizola,  sj)

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