Porque Tú lo has querido estoy aquí, Señor. En Tu nombre.
No he venido yo; me has absorbido en la espiral de amor, que eres con todos.
Nadie puede arrimarse a Ti sin que entero lo abraces, lo hagas Tuyo.
Sin robarle nada, dándole todo.
Del suelo a la cabeza soy regalo tuyo, espíritu que vuela y cuerpo que lo apresa.
No puedes ya salirte de este mundo.
Me inundaste y, empapado de Ti, te voy sembrando, y al tiempo, me siembro, como grano de trigo, en mis hermanos.
No quiero quedar solo. Tu rostro buscaré, Señor. Hasta decirte ¡Padre!
Pero sólo te encuentro, cuando, a todo lo que mana de Ti le digo: ¡hermano!
(Ignacio Iglesias, sj)
[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» style=»flat» background=»#ef342d» size=»4″]Liturgia del domingo[/su_button]







