“Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.

La Palabra se hizo carne, para hablar en gestos y profetizar amores.
Se hizo frágil, para romper certidumbres y derribar fortalezas.
Se hizo niño para crecer aprendiendo y enseñar viviendo.
Se hizo voz, en el llanto de un crío y en las promesas de un hombre
Se hizo brote que en el suelo seco apuntaba hacia la Vida.
Se hizo amigo para anular soledades y trenzar afectos.
Se hizo de los nuestros para enseñarnos a ser de Dios.
Se hizo mortal, y atravesando el tiempo nos volvió eternos.
(José María R. Olaizola, sj)
[su_button url=»http://www.musicaliturgica.com/0000009a2106d5d04.php» target=»blank» size=»4″]Continuar leyendo[/su_button]
Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5453