Anhelo vivir en el nombre del Padre: confiar todo lo que soy y tengo en sus manos, y experimentar al otro no como un extraño, sino como un hermano. Sueño vivir en el nombre del Hijo: poner en el centro de mi corazón a Jesús y andar de acuerdo con su Evangelio hasta entregarme con brazos abiertos. Deseo vivir en el nombre del Espíritu Santo: dejar que su soplo guíe y empuje mi andar, y su fuego encienda en mi alma pasión por el reino. Quiero ser artesano de comunión y unidad con todos y en todas partes allí donde me encuentre, y, así, ser imagen y semejanza del Dios Comunidad. (Fermín Negre)
Ven Espíritu Divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre, Don, en tus dones espléndido. Luz que penetra las almas, fuente del mayor consuelo. Ven, Dulce Huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, Divina Luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo. Lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos, por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno.
Ante tu don desbordante quiero responder con todo, poner toda mi vida en juego aunque sabemos que al final me reservo, no lo logro. Y con vergüenza busco tu abrazo que me envuelve todo. Siempre acoges, perdonas, levantas. Y lo vuelvo a intentar sabiendo que no podré pero seguro que me estarás esperando. Ese abrazo es Todo. Todo eres Tú. Contigo todo lo puedo. (Javi Montes, sj)
Mientras vuelves, la espera será batalla, será coraje, será memoria. No me dejes convertirte en cuadro de museo, en tonada piadosa y vacía, en nueva ley, que encadene al espíritu. Mientras vuelves, la espera será palabra, escuchada y compartida, proclamada y defendida. No me dejes profanarte tomando en vano tus bienaventuranzas, a los pobres, tu justicia, el Amor. Mientras vuelves la misión será proyecto, comunidad y fiesta, será encuentro o nada. No me dejes encerrarte en la capilla privada, en el cielo de los puros, en la ciudad de los espejos. Hay que mantener el fuego ardiendo, mientras vuelves. (José María R. Olaizola, sj)
Todos florecemos cuando nos sentimos amados porque “el amor echa y nos invita a echar raíces en la vida de los demás. Nos pertenecemos los unos a los otros y la felicidad personal pasa por hacer felices a los demás. Todo lo demás es cuento. Cuando las personas no amen más, será verdaderamente el fin del mundo, porque sin amor y sin Dios ningún hombre puede vivir en la tierra.
(Papa Francisco en Rumanía, 2019)
«Mandamiento» en la medida en que hayamos experimentado la 2ª parte de la frase de Jesús «como yo». Cuando alguien se siente amado, se sabe amado… se hace capaz de amar, desborda sobre otros su amor. Y en el caso de Jesús muchísimo más. Esta es la clave de su «mandamiento»: TRANSMITIR LO QUE HAYAMOS RECIBIDO Y EXPERIMENTADO DE ÉL. Si nos hemos sentido acompañados, sanados, perdonados, regalados, etc por él… seremos capaces de hacerlo con los otros. Será su Amor en nosotros el que sea capaz de amar así.