Abr 20 2019

¡Resucitó! ¡Aleluya!

Alegría convertida en oración por la Resurrección

Hoy rezamos con alegría porque Cristo ha resucitado. Es el día que concentra todo el contenido de nuestra fe. Señor, ¡gracias por habernos dado esta fe! Tú eres nuestra esperanza, nuestra paz, nuestra vida.

¡Aleluya! ¡Acompáñanos en todo momento! Te pedimos que seas vida nueva en todas nuestras actividades, en la familia, con los amigos, en el trabajo, en todas partes.Jesús resucitado, ¡fija tu mirada en todo lo que hacemos!

¡Ilumínanos con tu fuerza pacificadora! Llena de amor nuestras decisiones, nuestras palabras ¡y nuestra capacidad de escuchar al otro! ¡Marca nuestra alegría, Señor, ¡con la sonrisa de la generosidad! ¡Haz que resucitemos contigo, Jesús, renovados con el agua del Bautismo que nos permitió ser hijos de Dios! ¡Ayúdanos a buscarte y a verte en todas las situaciones que se nos presentan cada día! Danos el amor para hacer presente tu resurrección entre quienes no te conocen, entre los que piden signos evidentes o espectaculares, entre aquellas personas que sufren y están abrumadas ¡por la decepción de tener una vida difícil!¡Pon luz allí donde las carencias materiales y espirituales desafían o comprometen la creencia en tu triunfo sobre la muerte!

¡Gracias por la vida que nos das cuando sales del sepulcro y recuperas la fuerza humana! ¡Gracias por la fe! Envíanos, buen Dios, a predicar tu paz y los detalles de tu amor entre todas las personas que se cruzan con nosotros en nuestro recorrido por la vida!¡Aleluya! Nuestra alegría es oración. ¡Aleluya!.

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Abr 20 2019

La soledad de María

¡No sabemos dónde le han puesto!

Está desaparecido. «No sabemos dónde lo han puesto». Hoy, día no litúrgico, celebramos la liturgia del Cristo desaparecido del mapa. Hoy es el día de todos aquellos que hace tiempo que no saben/no contestan cuando se preguntan por su fe en Jesús. Es el día de las culturas que han tenido a Cristo como centro y que hoy no saben dónde lo han escondido. Es el día de quienes a menudo nos lavamos las manos cuando tenemos que arriesgarnos por él. Es el día de los que ya no se preguntan por la fe sino que simplemente están asentados en la indiferencia.

¡Cuántas evocaciones en este sábado santo! ¡Cuántos deseos de que en esta noche, rotas las tinieblas, emerja esa luz matutina que es Cristo resucitado! Pero no precipitemos las cosas. Frente a los que vivirán el día de hoy en la total indiferencia, aprendamos a vivir en un silencio expectante y junto a María esperemos en silencio, en oración y con confianza.

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