Oración por la paz

«Dios omnipotente y misericordioso, Señor del Universo y de la historia humana.

Todo lo que has creado es bueno, y tu compasión por el hombre, que te abandona una y otra vez, es inagotable.

Venimos hoy a implorarte que ampares al mundo y a sus habitantes con la paz, alejando de él el destructivo oleaje del terrorismo, restaurando la amistad y derramando en los corazones de tus criaturas el don de la confianza y la prontitud para perdonar.

Dador de la vida, te pedimos también por todos los que han muerto, víctimas de los brutales ataques terroristas. Concédeles la recompensa y la alegría eternas. Que intercedan por el mundo, sacudido por la angustia y desgracias.

Jesús, Príncipe de la Paz, te rogamos por los heridos en los ataques terroristas: los niños y los jóvenes, las mujeres y los hombres, los ancianos, las personas inocentes y los que han sido agredidos por casualidad. Sana su cuerpo y el corazón, que se sientan fortalecidos por tu consuelo, aleja de ellos el odio y el deseo de la venganza.

Santo Espíritu Consolador, visita a las familias que lloran la pérdida de sus familiares. Que encuentren en Ti la fuerza y el valor para continuar siendo hermanos y hermanas de los demás, especialmente de los extranjeros y los inmigrantes, testimoniando con su vida tu amor…»

Papa Francisco

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=4649

Transfiguración del Señor

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=4641

Poneos de pie y seguidme. No tengáis miedo a vivir escuchándome a mí.

“Qué bien se está aquí, hagamos tres tiendas”.
Humana disposición a echar raíz en lo apacible.

Pero hay que volver a la brega diaria.
Hay que volver, una y otra vez, al amor aterrizado, a la intemperie, a los caminos
que recorremos cargados de nombres y de preocupación cotidiana.

Hay que volver a las encrucijadas donde toca optar, renunciar y elegir;
a los días intensos, de búsquedas, ojeras, anhelos y horas estiradas.

Hay que volver a los días grises, a las preguntas, al no saber, a la inseguridad
reflejada en un espejo, a la tenacidad y a la resistencia.

Hay que volver a lo acostumbrado; pero no con desgana o arrastrando la existencia
y el ánimo, sino con la gratitud y la esperanza por banderas.

(José María R. Olaizola sj)

Continuar leyendo

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=4638