
Abr 09 2020
El amor se hace servicio

Siempre me dijeron que estabas arriba, que eras poderoso, omnisciente y juez, que legiones de ángeles te servían y que tenías corona, manto, anillo de rey.
Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5940
Abr 04 2020
Domingo de Ramos

Por las calles empedradas de la capital Jerusalén desfilaba en días de victoria el poder armado, el fracaso del amor. Se prolongaba la mano en el filo de la espada, endurecían los rostros cascos metálicos, el orgullo flameaba en los penachos, y como cola de su manto lo seguía un cortejo de vencidos esclavos sangrando por las piedras. Pero hoy, un galileo pobre pasea el triunfo del amor en el burro de un amigo.
Todo el amor contenido en la estrechez de su cuerpo y de su espacio breve, brilla infinito en su mirada y enciende esperanza en los rostros que contempla. Las aclamaciones del pueblo, sin amo y sin consigna, salen libres de los pechos acostumbrados a encerrarse, y vuelan entre los ramos, fiesta en la danza de palmas y de olivos. Las piedras sin sosiego de los altos edificios acogen ahora el júbilo y gritan como profetas sus viejas historias de injusticias y saqueos. ¡En la noche herida de la historia que jadea con brillo puro de lucero el amor canta su dicha!
(Benjamín González Buelta,
Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5936
Mar 28 2020
Señor, amigo de la vida

Se escucha en Microsoft Edge Y Firefox
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza.
Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere. El Señor nos interpela y, en medio de nuestra tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar.
Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil Señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7).
Quiero estar contigoEnlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5921







