Darlo todo

La buena gente

No te sonríen con blancura dentífrica, desde las páginas de una revista.
No acaparan flashes en los eventos de moda.
No reciben premios en las galas con más glamour ni las multitudes corean sus nombres en el concierto de los poderosos.
Pero no lo necesitan, para brillar con luz propia en el baile de la historia.
Son el hombre justo, y la viuda pobre, el profeta valiente y la mujer perdonada.
Son el peregrino que comparte su mesa y su palabra, y el caminante que, en su fatiga, bromea y canta.
Son el carpintero y la muchacha, el alfarero y la criada, el emigrante que no pierde la esperanza. Son la buena gente, que en lo discreto, transforma el duelo en danza.

                                                                                                                                                                                                                                                                                        (José María R. Olaizola, SJ)

Liturgia del domingo

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Camina y confía

El poder sanador de Jesús no se detiene ni ante nada ni ante nadie. Ni ante los prejuicios ni las convenciones que van contra la dignidad de la persona. Ni siquiera la muerte puede con ese poder. No hay situaciones sin salida para quien confía en Él. 

Tenemos que seguir pidiendo a Jesús que nos cure, acercarnos con temor y temblor a tocar su manto, para recibir su fuerza. Confiando, y aceptando lo que Él nos dé. Con fe. Porque es la fe la que nos sana.

Liturgia del domingo

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 «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»

Hacia un mar imprevisto

Entregarte el timón de nuestro «yo» es dejar que nos lleves a lugares oscuros
donde el ego ha sepultado miradas, construido murallas y asesinado deseos.
Es dejar de ver hacia dentro donde los impulsos encorvan, se agudizan los miedos y nos puebla la nada.
Por eso, toma Señor el timón de nuestra barca y conduce nuestra historia hacia un mar imprevisto, donde es larga la noche y la tormenta espanta.
Pero Tú,  vendrás caminando en la madrugada y nos ordenarás caminar hacia ti.
(Julio Portocarrero)

 

Liturgia del domingo

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