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Ago 04 2017
Transfiguración del Señor
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Ago 04 2017
Poneos de pie y seguidme. No tengáis miedo a vivir escuchándome a mí.
“Qué bien se está aquí, hagamos tres tiendas”.
Humana disposición a echar raíz en lo apacible.
Pero hay que volver a la brega diaria.
Hay que volver, una y otra vez, al amor aterrizado, a la intemperie, a los caminos
que recorremos cargados de nombres y de preocupación cotidiana.
Hay que volver a las encrucijadas donde toca optar, renunciar y elegir;
a los días intensos, de búsquedas, ojeras, anhelos y horas estiradas.
Hay que volver a los días grises, a las preguntas, al no saber, a la inseguridad
reflejada en un espejo, a la tenacidad y a la resistencia.
Hay que volver a lo acostumbrado; pero no con desgana o arrastrando la existencia
y el ánimo, sino con la gratitud y la esperanza por banderas.
(José María R. Olaizola sj)
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Jul 08 2017
A los sencillos – 14º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
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Jul 08 2017
Aprender de lo sencillo…
“Venid a mí”, bramó la tormenta, invitándonos a adentrarnos en su intemperie llena de posibilidades.
“Venid a mí”, dijo la luz, alejando de nosotros el temor a la sombra.
“Venid a mí”, propuso la esperanza, convertida en caricia para quienes andaban cansados y afligidos.
“Venid a mí”, exclamó la pasión, prometiendo un nuevo fuego al rescoldo de corazones que en otro tiempo ardieron.
“Venid a mí”, exigió la justicia, herida –en las víctimas– por tanta mentira dicha en su nombre.
“Venid a mí”, susurró el silencio, mostrando, con los brazos abiertos, una forma distinta de cantar.
“Venid a mí”, gritó la soledad, cansada de deserciones y abandono.
“Venid a mí”, pidió el dolor, ofreciendo su rostro herido para que la compasión lo acunase.
“Venid a mí”, llamó el Dios de los encuentros.
Y fuimos. A veces vacilantes, con toda nuestra inseguridad a cuestas.
Pero fuimos.
(José María R. Olaizola sj)
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