«Nadie sabe el día o la hora…, sólo el Padre»

Quiero pedirte

Quiero pedirte prestados tus ojos para poder contemplar mis cegueras.
Pedirte prestados tus brazos para tomar mi camilla y ponerme de pie.
Pedirte prestadas tus entrañas para llenarme de tu misma misericordia.
Pedirte prestado tu corazón para hacer de mi vida un sacramento de tu amor. Pedirte prestada tu oración para poder ser contemplativo en la acción.
Pedirte prestadas tus lágrimas para aprender a sonreír con los demás.
Pedirte prestado tu peregrinar para nunca instalarme.
Pedirte prestada tu autoridad de Mesías para sólo dejarme conducir y llevar.
Pedirte prestada tu encarnación para que sin perder de vista el Reino
me embarre cada día con nuestra historia.

(Marcos Alemán, sj)

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¡Fiesta del Divino Maestro!

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La buena gente

 

No te sonríen con blancura dentífrica, desde las páginas de una revista.
No acaparan flashes en los eventos de moda.
No reciben premios en las galas con más glamour ni las multitudes corean sus nombres en el concierto de los poderosos.

Pero no lo necesitan, para brillar con luz propia en el baile de la historia.

Son el hombre justo,y la viuda pobre, el profeta valiente y la mujer perdonada.
Son el peregrino que comparte su mesa y su palabra, y el caminante que, en su fatiga, bromea y canta.
Son el carpintero y la muchacha, el alfarero y la criada, el emigrante que no pierde la esperanza.

Son la buena gente, que en lo discreto, transforma el duelo en danza.

(José María Rodríguez Olaizola, SJ)

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Olvidar lo esencial

 

Un corazón, mi corazón

Dejar que mi corazón hable. Dejar que mi corazón grite y calle.
Dejar que mi corazón llore.Dejar que mi corazón ame.
Dejar que mi corazón sea amado. Dejar que mi corazón ilumine aquella profundidad.
Dejar que mi corazón abrace contradicciones dando más consistencia a mi vida.
Dejar que mi corazón me abra los ojos para volver a verme y dejar que me vean.
Un corazón que lucha por no opacarse ni aislarse. Un corazón transparente y atravesado.
Latidos que van, latidos que vienen.  Reflejo de vida para la vida.
Nueva sangre para aquellas heridas.  Descanso del guerrero, femenina sonrisa.
Nueva unidad, nueva entrega.

(Marcos Alemán, sj)

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