Francisco, Maestro en el camino

Todos los 15 de enero, al recordar la partida al cielo de Francisco Blanco Nájera, nuestro corazón se llena de gratitud y esperanza. Su vida fue un camino de entrega sencilla y amor firme, un “maestro en el camino” que supo transformar la pobreza y el dolor en vocación y servicio. Desde su infancia marcada por la humildad y la fe, hasta su ministerio como sacerdote, educador y obispo, Francisco fue sembrador incansable de la Palabra y testigo de la misericordia de Cristo Maestro.

Su encuentro providencial con Madre Soledad de la Cruz dio origen a una obra que sigue viva: la Congregación de las Misioneras del Divino Maestro, dedicada a educar y evangelizar a los más pequeños y necesitados. Como obispo de Ourense, impulsó la educación cristiana y acompañó con ternura y fortaleza a quienes caminaban a su lado.

Hoy celebramos su memoria no solo con nostalgia, sino con compromiso renovado. Que su ejemplo de fe, su pasión por la educación y su amor a Cristo Maestro sigan inspirando nuestras vidas y comunidades. Que, como él, sepamos ser luz en el camino, sembradores de esperanza y constructores de Reino.

Gracias, Francisco Blanco Nájera, por tu vida entregada, por tu corazón sencillo y por tu legado que sigue dando fruto. Que el Señor, a quien serviste con fidelidad, te haya recibido en su abrazo eterno.

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