Misioneras del Divino Maestro 75 años de presencia en la Iglesia

Celebramos el 75 aniversario de Fundación de nuestra Congregación religiosa. Acontecimiento que despierta en nosotras un sentimiento de agradecimiento por nuestra historia, nuestra labor educativa y los valores cristianos que transmitimos.
Don que el Señor  entregó a la Iglesia a través de Francisco Blanco Nájera y Madre Soledad de la Cruz y que llega nosotras , después de 75 años, con toda su originalidad y, en nuestras manos, quiere ser PROFECÍA DE VIDA Y ESPERANZA.

 

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5823

Hay que saber esperar a Dios…

Dios está viniendo

Él viene en su Palabra, en su Espíritu que nos da la fe,en los sacramentos de la Iglesia,en las luchas y alegrías de la vida, en cada uno de nuestros hermanos, sobre todo en los más pobres y sufridos.
Hay que saber esperar a Dios.Hay que saber buscar a Dios.
Hay que saber descubrir a Dios.
Y mira que hay muchos que se cansan de esperar, porque la vida se ha puesto muy dura y los poderosos siempre aplastan al pueblo.
Y hay muchos que no saben buscar a Dios día a día, en el trabajo, en casa, en la calle, en la lucha por los derechos de todos, en la oración, en la fiesta alegre de los hermanos unidos, e incluso más allá de la muerte.
El maíz y el arroz están naciendo, hermosos.
Ha llegado el Adviento. Luego llegará la Navidad.
Dios está llegando siempre.Abramos los ojos de la fe, abramos los brazos de la esperanza, abramos el corazón del amor.
(Pedro Casaldáliga)

 

Continuar leyendo

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5812

Solemnidad de Cristo Rey

Majestad

La majestad no está en los gestos de orgullo,en la mirada altiva o el ceño fruncido.
No está en la puerta infranqueableo en la adulación cortesana.
Tampoco en la altura de los rascacieloso la privacidad de los accesos exclusivos.
No está en las cenas de gala, la alta costura,la joyería fina o los gastos suntuosos.
La majestad poco tiene que ver con protocolos que encumbran al poderoso y ningunean al débil. ¿Dónde, entonces?
En un rey sin trono, palacio o ejércitos.Sin cuenta corriente, sin otro techo que el cielo.
Un rey sin más ley que el amor desmedido,sin más cetro que sus manos desnudas,gastadas ya en tanta caricia, en tanta brega,por tanto tirar de los derrumbados.
Sin otra atalaya que la cruz, y en ella,el perdón por bandera, la paz por escudo,y la justicia, inmortal,como apuesta eterna.
(José María R. Olaizola, sj)

Continuar leyendo

Enlace permanente a este artículo: https://www.divinomaestro.com/?p=5805