«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»

Ese silencio


La oscuridad que atenazaba al niño que fui la soledad que hiela la piel sedienta de caricias el lugar donde viven los miedos innombrables, el silencio que aplasta.
Donde nunca he dejado entrar a nadie. Los sueños que sé que nunca se cumplirán. Los trozos de mi imagen rota retumbando al caer.
Los amores no correspondidos, ignorados, burlados. El cuerpo que comienza a fallar desvelando una fragilidad traidora.
Donde me siento tan solo que ya no oigo a mi corazón latir ni a mi pecho respirar. Ese silencio. Justo ahí, donde nada parece poder vivir, escucho tu voz.
Que calma la tormenta que sana la herida abierta que me llama a mí, por mi nombre que traspasa todas las barreras. Y ya no es posible el silencio.
(Javi Montes, sj)

 

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Dejarnos agraciar y bendecir por Dios.

El lenguaje del amor

¡Qué bello el lenguaje del amor, el que Tú encarnas, Jesús, Maestro, pero ¡qué difícil traducirlo en obras, y en estilo de vida!
Cuántas heridas abiertas, Jesús, por no mirarte lo suficiente, por no entrar hasta el fondo en tu interior, en tu lógica, tu lenguaje, tus sentimientos. ¡Cuánta vida infecunda! por no acabar de creer que el Amor es tu fuerza tu único poder y tu único tesoro.
Quita mis miedos, Jesús, amigo. Mis miedos al Amor que no pide nada, que te deja a la intemperie se expone, arriesga, confía.
Atraviesa mis entrañas Señor, para moverme en la onda, de amar como Tú, sentir como Tú, vivir como Tú.
(María Rita Martín Artacho)

 

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Hacer memoria de Jesús

Celebrar la eucaristía es hacer memoria de este Jesús, grabando dentro de nosotros cómo vivió él hasta el final. Reafirmarnos en nuestra opción por vivir siguiendo sus pasos. Tomar en nuestras manos nuestra vida para intentar vivirla hasta las últimas consecuencias.

Celebrar la eucaristía es, sobre todo, decir como él: «Esta vida mía no la quiero guardar exclusivamente para mí. No la quiero acaparar solo para mi propio interés. Quiero pasar por esta tierra reproduciendo en mí algo de lo que él vivió. Sin encerrarme en mi egoísmo; contribuyendo desde mi entorno y mi pequeñez a hacer un mundo más humano».

 

 

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