Dios se ha hecho hombre, y viene a habitar entre nosotros

El mundo había llamado a Dios, pidiéndole respuestas desde un silencio atronador: “Ven”.
Ven que no siempre sabemos cuidarnos, querernos, acogernos.
Ven, que demasiadas veces el egoísmo nos ha alejado a unos de otros.
Ven, que nos falta tu luz cuando caminamos en sombras. Ven, que sin ti andamos un poco huérfanos

Y Dios respondió.
Esa noche, en Belén, se juntaron muchos caminos.
A una cuadra, fuera de la posada y del refugio  llegó una pareja joven.
Ella había dicho “Hágase”, sin dudar ante la llamada de Dios.  Él se había fiado de un sueño.
Llegaron también unos sabios de Oriente, que buscaban respuestas.  Y unos pastores que acababan de ver trocada la soledad en fiesta.

Y allí, donde confluían compromiso, confianza,  afán de saber y necesidad,  justo allí  se hizo carne el Amor.
Se hizo vida la Promesa.  Se hizo historia Dios.

No seamos nosotros de los que se quedan lejos,  indiferentes o ajenos al misterio.
No seamos como el rey de corazón de piedra,  encerrado en su palacio  ni como los habitantes de la aldea
que ignoran que a su puerta ha llamado el salvador del mundo.
Seamos, más bien, nuevos profetas del Misterio.
Dios ya es, para siempre, el Dios-con-Nosotros, y hoy, en esta noche Santa,  nos juntamos para cantarlo. Es la hora.

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Cambio de planes – 4º Domingo de Adviento, Ciclo A

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Desde el silencio…

Saber estar con los ojos cerrados y en silencio apacible, acogiendo con un corazón sencillo esa presencia misteriosa que nos está alentando y sosteniendo.  “acogiendo” la paz, la vida, el amor, el perdón… que nos llega desde lo más íntimo de nuestro ser.

Al adentrarnos en nuestro propio misterio, nos encontramos con nuestros miedos y preocupaciones, nuestras heridas y tristezas, nuestra mediocridad y nuestro pecado. No hemos de inquietarnos, sino permanecer en el silencio. La presencia amistosa que está en el fondo más íntimo de nosotros nos irá apaciguando, liberando y sanando.
En medio de la sociedad secular de nuestros días, “esta experiencia del corazón es la única con la que se puede comprender el mensaje de fe de la Navidad: Dios se ha hecho hombre”. El misterio último de la vida es un misterio de bondad, de perdón y salvación, que está con nosotros: dentro de todos y cada uno de nosotros. Si lo acogemos en silencio, conoceremos la alegría de la Navidad.

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Carrera de vida – 3º Domingo de Adviento, Ciclo A

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Curar heridas…

3o-semana-adviento-16Ten paciencia, tú que escuchas, hasta mi venida. Mucha gente espera. Espera el labrador a que la tierra dé fruto. Espera la mujer embarazada, descubriendo cada cambio en su cuerpo, y anticipando la vida en ciernes. Espera el estudiante el resultado de su trabajo. Espera quien no ve salida, resistiéndose a rendirse, confiando en que al final del túnel habrá una luz. Ten paciencia también tú y mantente firme, porque la venida del Señor está cerca. No te quejes de los demás, pues si vives en estado de queja constante, terminarás encerrándote en una prisión de tristeza y amargura. Mira que yo soy juez, y estoy cerca.
Fíjate en los profetas. Ellos son un ejemplo de sufrimiento y de paciencia. Ellos, y tantos hombres y mujeres que, como ellos, en distintas épocas, hablaron en nombre del Señor, proclamando su reino, anunciando su justicia, compartiendo su consuelo.

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